La silla española (modelo 2226) surgió de un viaje transformador por Andalucía, España, donde el diseñador quedó cautivado por los asientos tradicionales de influencia morisca, caracterizados por sus robustas estructuras de madera, su cuero grueso y sus reposabrazos extraordinariamente anchos. A su regreso a Dinamarca, Mogensen reinterpretó esta forma histórica eliminando las ornamentadas tallas tradicionales y destilando la silueta en una expresión geométrica pura, en consonancia con los principios del modernismo danés. Presentado en la Exposición del Gremio de Ebanistas de Copenhague ese mismo año, el diseño final sustituyó las maderas oscuras tradicionales por roble macizo claro y utilizó cuero de silla de montar grueso sujeto con hebillas de latón visibles.
Uno de los principales logros de esta pieza fueron sus reposabrazos, sumamente funcionales y de gran anchura, diseñados expresamente para sostener una copa u otro objeto, lo que elimina la necesidad de disponer de mesitas auxiliares a ambos lados en una sala de estar. Fabricada ininterrumpidamente por Fredericia Furniture desde su creación, la silla sigue siendo una obra maestra de artesanía genuina que apuesta deliberadamente por el envejecimiento natural y la pátina de sus materiales.